San Martín de los Andes - Excursiones
Trekking al Cerro Colorado:
Partiendo desde San Martín de los Andes, por la ruta Nac. 234 en dirección a Junín de los Andes, llegarás a una bifurcación sobre la mano izquierda, junto a la Virgen de la Montaña.
Allí tomá por la Ruta Nac. 48 (toda de ripio), y comenzás así el recorrido por un camino que de a ratos te permite visualizar el Lago Lacar, entre bosques y claros. Unos 7 u 8 kilómetros más adelante comenzarás a atravesar la llamada Pampa del Trompul y luego de unos cuatro kilómetros más verás sobre la izquierda la piedra de igual nombre, ubicada a 800 m.s.n.m. Casi enfrente, cruzando la ruta, está el cerro Colorado.
La cima se identifica desde lejos por su forma cónica y de color rojo. Existen varios caminos para realizar la ascención. Nosotros tomamos el que se inicia en un bosquesito pegado a la ruta a mano derecha, justo a la altura de la Piedra del Trompul.
Si el ascenso lo vas a realizar en Diciembre, es fácil darte cuenta porque hay muchos "Notros", planta que identificarás por su floración rojo carmesí. Cruzamos el alambrado en forma perpendicular a la ruta, y seguimos hasta un arroyo que baja del mismo cerro y allí la huella comienza sobre la ladera derecha del cañadon.
El tiempo que nos tomó llegar a la cima fue de dos horas y media, a un ritmo medio de caminata con un desnivel desde el pie a la cima de 1000 mts..
A medida que avanzamos vamos alcanzando un bosque puro de lenga, que en un principio tienen forma erecta y a medida que ascendemos y superamos los 1500 msnm. se achaparra, producto de la nieve que permanece durante muchos meses del año y modifica con su peso la estructura de los árboles desde que son muy tiernos. En otoño este bosque adquiere una tonalidad rojiza digno de ser fotografiado.
Otra especie que encontramos en nuestro recorrido es el ñire como arbusto. Ya próximos a la cima atravesamos unos sectores con bastante nieve, por lo cual hay que tener en cuena que si el ascenso lo vas a realizar en octubre o noviembre, ir provistos del equipo necesario como polainas, pantalones impermeables tipo ski, bastones para ayudarte (podes reemplazarlos por alguna caña que encontrarás en el camino seguramente), etc.
Una vez en la cima descubrirás un color rojo intenso y piedra toda de origen volcánico y el paisaje imponente de todo el lago Lacar por un lado, el Lago Lolog por otro y toda la inmensidad de la Cordillera de los Andes, con sus picos nevados.
El descenso lo hicimos por el mismo camino, y tardando en total una 5 horas desde nuestra partida.
Trekking a la Laguna Verde:
Partimos desde San Martín de los Andes en auto por la llamada ruta de los siete lagos (RN 234), bordeando el Lago Lácar a nuestra derecha y con rumbo a la Base del Cerro Chapelco, distante a 20 km. de la ciudad. Después de transitar 15 km. de asfalto, nos desviamos a la izquierda y un camino ripiado nos conduce directamente a la base del Cerro, punto de partida de nuestro trekking (1200 m.s.n.m.). Dejamos el auto en el estacionamiento del cerro y mochila al hombro, calzado cómodo y con una buena vianda comenzamos el ascenso.
Tenemos que llegar al Cerro Mocho, que mirando el cerro desde la base se encuentra a nuestra izquierda. Si querés podés hacer todo el tramo hasta la cima del Cerro Teta utilizando los medios de elevación, para ello tenes que adquirir un pase en las boleterías habilitadas en la base (Solo en temporada de verano, desde Enero hasta Semana Santa) En este caso tomas la telecabina hasta la zona de Antulauquen, 1600 m.s.n.m., luego la aerosilla cuadruple hasta el refugio Graef y un tercer medio de elevación que llega hasta el filo del Cerro Teta, punto desde el cual se pone en marcha la caminata hacia la Laguna Verde, si es que tomás esta opción.
Nosotros subimos caminando, comenzamos nuestro ascenso por las laderas del Cerro Chapelco, pasamos por la zona de la piscina al aire libre y atravesando un bosque de lengas llegamos a los 1600 m.s.n.m. donde se encuentra la confitería Antulauquen. De allí nos dirigimos hacia la izquierda hasta el lugar donde comienza la silla cuadruple denominada "Del Mallín" y si damos un vistazo a la izquierda veremos "El Mallín" por el cual lleva su nombre este medio de elevación. Siempre hacia nuestra izquierda en continuo ascenso, atravesamos pequeños cursos de agua que bajan la montaña producto del deshielo de la nieve remolona del invierno.
Vamos dejando atrás el bosque de lengas que nos protegió de los vientos y aparece ante nosotros la zona llamada Pradera del Puma y el Cerro Mocho. La vegetación desaparece, las flores de alta montaña aparecen entre las piedras. Seguimos avanzando y después de aproximadamente una hora y media de trekking llegamos al portezuelo con una altura de 1.795 m.s.n.m. Y allí un paisaje único, toda la cordillera en su máximo esplendor con sus picos nevados, el Volcán Lanin, El Villarrica, El Punteagudo, bosques, cascadas, un lugar ideal para hacer un alto y disfrutar del paisaje. Allí comenzamos un descenso serpenteante por un desfiladero, la marcha se torna de a ratos lenta, porque se anda por rocas metamórficas, fracturadas en pedazos pequeños, cortantes y pulverizadas por la acción de las heladas y el frío de altura. La huella es clara y ancha. Pero puede perderse facilmente si el trekking lo realizamos en los meses de Noviembre o Diciembre y el sol del verano no pudo derretir y quitar las lenguas de nieve que permanecen allí a la espera del calor que las derrita.
Transitamos por cañadones y cordones basálticos hasta llegar a un bosque de ñires en el cual la huella se pierde totalmente, momento que es sumamente necesario la presencia de un guía local. A partir de allí cruzamos un arroyo encima de unos troncos caídos y realizamos un ascenso entre el bosque hasta alcanzar la zona intermedia del Cerro El Castillo, mole que culmina en una formación tipo meseta. Troncos de árboles caídos, barbas del diablo que se aferran a las cortezas de los árboles cuya presencia nos indica que el aire es puro.
Finalmente, después de transitar unos 15 minutos por el bosque, aparece ante nuestros ojos la Laguna Verde protegida de los vientos por la masa boscosa que la rodea. Surgida por la acumulación de las aguas de deshielo, se caracteriza por su forma ovalada de 250 metros por 100 mts. La bordeamos por su margen izquierda y llegamos hasta el otro extremo donde un prado verde con troncos y vestigios de fogones, nos invitan a disfrutar de nuestro merecido almuerzo. El descanso no debe ser muy prolongado, para evitar que se enfríe el cuerpo. La vuelta la hacemos desandando la senda con la alternativa, de una vez en Antulauquen disfrutar del Parque de la Aventura en Cerro Chapelco.
Trekking hasta la Islita:
Partís desde la plaza San Martín, marchando por la calle homónima con dirección hacia el lago Lacar, una calle antes de llegar al lago, doblas hacia la derecha, en la calle “Juez del Valle”, es decir en dirección oeste, y te dirigís hasta cruzar el arroyo por el puentecito de madera.
Una vez que cruzás el puente, caminás una cuadra más y doblás hacia la izquierda. Ahí verás que comienza un camino de tierra que te invita a tomarlo para trepar el cerro Bandurria.
El principio te resultará fácil, pero no apures el paso porque el trekking recién comienza. Luego de unos minutos, te encontrarás con una tranquera que es el límite de la ciudad y te indica que estás por entrar a territorio Mapuche, específicamente en tierras de la comunidad Curruhuinca.
En ese lugar podrás contemplar la magnificencia del lago Lacar con su azul profundo y con la cordillera de los Andes como telón de fondo. Verás el muelle ubicado en la costanera de la ciudad con varias embarcaciones que parecen que se despiden, seguirás por el camino, siempre en subida, aún la pendiente no es muy pronunciada.
De a poco te irás internando en el bosque, observarás que cada vez la vegetación se tornará más abundante, de pronto estarás rodeado de un perenne follaje de cipreses y roble pellín
La caminata se comenzará a sentir, es bueno que si no estás acostumbrado a caminar, encuentres tu ritmo y no te detengas, la senda se bifurca en varios sentidos, pero todos se dirigen al mismo destino, no te preocupés.
Ya en pleno cerro Bandurria, te tocará subir por una empinada senda de unos 20 mts., aquí te conviene realizar pasos pequeños uno sobre el otro para no agotar tus piernas. Tranquilo, todo esfuerzo tiene su premio, encontrarás un claro al terminar la cuesta, en donde podrás descansar unos minutos.
Continuarás el viaje siempre por la senda que esta bien marcada, en el transcurso te percatarás del fantástico lugar que estás visitando, verás pájaros anidar sobre los pellines, observarás montañas con sus picos nevados del otro lado del lago en invierno, todo en una especial armonía que te dejará sin palabras, simplemente contemplarás.
Luego de varios minutos cruzarás otra tranquera, encontrarás carteles de indicación que te darán la bienvenida al paraje Trompul, a la izquierda se encuentra el mirador Bandurria, lugar que podrás visitar al regreso del paseo.
Seguís por la senda que se transforma en camino y para ese entonces estarás ingresando a la aldea de los Curruhuinca, verás sus lindas casitas de material, bien terminadas. En la aldea encontrarás una especie de despensas en donde podrás degustar ricas torta-fritas realizadas por las mujeres de la comunidad e inclusive charlar con los habitantes de la zona y sacar fotos que te servirán de recuerdo.
No desesperés, falta poco para llegar, continúas por el camino que comienza a estar en bajada, de a poco se irá achicando, saltarás unos arroyitos o saltitos de agua de deshielo y cuando menos lo quieras pensar habrás bajado hasta la costa.
Ahí la postal es única, habrás llegado a una pequeña playa de arena, en frente verás un montículo de tierra sobre el lago ¡ sí es la islita !. A unos 10 mts de la costa podrás contemplar la isla que esta separada por las frías aguas del lago Lacar.
Si este trekking, lo realizás en verano, no dudes en llevar traje de baño, ya que podrás sumergirte en las cristalinas aguas del lago y nadar hasta la islita.
En ese lugar podrás descansar no solo tus pies y piernas, sino también tu mente. El lugar es bellísimo y paradisíaco. Podrás tomarte el refrigerio, comer alguna galleta o fruta para reponer las energías de este moderado viaje.
Luego de descansar un buen rato y de haberle regalado a tu mirada ese pulcro paisaje, tendrás que emprender la vuelta por el mismo camino antes que oscurezca.
El regreso es tan acogedor como la ida, no te entusiasmes con la bajada del cerro, andá con cuidado y pronto te encontrarás en el punto de partida.¡ Que lo disfrutes!
El Volcán Lanín:
Se trata de un volcán extinguido, de 3776 metros de altura. Ubicado en la frontera entre Argentina y Chile, es la montaña más alta del parque nacional homónimo.
Su base se ubica a 1200 metros sobre el nivel del mar, en cercanías del lago Tromen. El bosque predominante es de araucarias, con un paisaje estepario abierto.
El hecho de contar con dos sendas bien definidas en su cara norte lo convierten en la meca de todos los amantes del andinismo en la región, con la posibilidad de ascender hasta los refugios ubicados en los 2150 metros o continuar el trayecto hasta la cumbre, para lo cual se requiere equipamiento y conocimientos técnicos de escalada en hielo.
Ñivinco:
Los circuitos de los parques nacionales Nahuel Huapi y Lanín para hacer en el día son numerosos y la mayoría muestra con sus paisajes la belleza de esta geografía cordillerana. Uno de ellos es la caminata a la cascada Ñivinco, un recorrido sin mayores dificultades ideal para realizar en verano y que llega a unos sorprendentes saltos de agua cristalina.
El punto de partida es la ruta nacional 234, conocida en este tramo como el camino de los 7 Lagos.
Hay que conducir hasta el río Pichi Traful dejando atrás los lagos Falkner, Villarino y Escondido. Cuando se cruza el “Pichi”, faltan 6,5 kilómetros para acceder al circuito de trekking. Es fácil pasar por alto el pequeño desvío, por eso hay que estar atento para tomarlo y desde allí a unos 700 metros está el sector para dejar el auto, junto al arroyo. Con la mochila al hombro, es momento de arremangarse los pantalones y vadear el curso de agua, que baja de la montaña bastante fría pero sólo llega hasta la rodilla y, por suerte, es angosto.
Luego, el sendero bien delimitado y tranquilo avanza sobre un mallín muy tupido de ñires y pasa por un laberinto de cañas colihues que generan un ambiente fresco. De tanto en tanto se puede escuchar y ver zorzales, chucaos, rayaditos y pájaros carpinteros que anidan en los árboles. El arroyo Ñivinco aparece y desaparece en medio del follaje acompañando la caminata con su rumor de agua que corre entre las piedras cada vez más cerca. Finalmente, después de 45 minutos de marcha, el primer salto hace su irrupción en el paisaje. Más abajo, la cascada foma pozones de agua verde cristalina y sigue bajando hasta otro pequeño salto de agua. Para arriba la senda sigue hasta alcanzar otros saltos rodeados de un verde intenso que tiñe el agua transparente.
Los mapuches sabían darle nombre a estas expresiones de la naturaleza: la cascada Ñivinco, o “susurro del agua”, impacta por su serena belleza.